Este conjunto de viviendas de segunda propiedad está situado en el entorno de un campo de golf de cuyas vistas disfrutará.
Su imagen colorida y de volúmenes pequeños y agrupados responde a los requerimientos comerciales del promotor, interesado en atraer la atención de probables usuarios extranjeros.
La composición de formas, así como la proporción de llenos y vacíos pretenden aproximar este conjunto a la arquitectura de barro, manteniendo así un lenguaje y una escala domésticos. Los pequeños volúmenes descansan sobre bases de piedra, otro requisito de la propiedad.