Dado que las naves industriales, con su pesado y contínuo movimiento de carga y descarga, constituyen por sí mismas un universo autónomo, entendemos que su funcionamiento debería ser independiente de la vida comercial del resto del conjunto.
Por tal motivo, decidimos trabajar en 2 "universos paralelos". Uno, el de abajo, destinado a las actividades industriales cotidianas, con tránsito fluido y acceso directo desde las vías adyacentes. Otro, el de arriba, destinado a todas las actividades de ocio, oficinas y espacios públicos de reunión.
Con ese fin, seguimos algunas pautas que consideramos básicas para el conjunto: "colonizamos" las cubiertas, aprovechando su amplitud, las visuales que tienen y la presencia que ofrecen; agrupamos la superficie de oficinas en diversos edificios que se distribuyen por el conjunto como estrategia para generar recorridos y circuitos peatonales entre ellos. Finalmente, los circuitos creados constituyen la estructura comercial que alcanza a abarcar tanto el interior como los exteriores de ese "universo de arriba".
La combinación de plazas elevadas, puentes, edificios de oficinas y centro comercial ayuda a construir la imagen que muestra el conjunto, así como los recorridos comerciales a seguir, constituyéndose éstos en el mayor atractivo de esta isla urbana.